Holywins, la fiesta del 31/octubre


Calabazas, calaveras, disfraces horribles, música tétrica, oscuridad, miedo… todos estos son adjetivos con el que el “Halloween” busca ganarse la atención. Muchos se adhieren a este día pidiendo dulces casa por casa vistiendo trajes detalladamente confeccionados y realistas que dan al espectador la sensación de terror y desconcierto. Otros dirán: “No hay que exagerar, la gente se divierte con esto, es una fiesta nacional”. Los datos de facto nos muestran que esta festividad “popular” ha traspasado las fronteras de los Estados Unidos para quedarse tanto en Europa como en Latinoamérica. La fiebre por la moda nos lleva a comprar y a aceptar en nuestras vitrinas y señaléticas toda esta ficción creada a partir de la muerte. Pero, ¿por qué celebrar a los muertos y rendir “culto” a la oscuridad? Aquí es donde hay miles de interpretaciones. Yo les cuento la mía. Les doy 3 razones para cambiar el “Halloween” por el “Holywins”. Sí, el “Holywins” es la celebración de los santos, la fiesta de la luz.

1. “Holywins” sí, “Halloween” no.

En el “Holywins” celebramos las virtudes de los santos, su ejemplo de entrega, de amor, de entusiasmo en ayudar a otros. Recordamos su solidaridad. Todo esto conlleva valores universales: amistad, familiaridad, cercanía, fraternidad. Estos valores son fundamentales en una sociedad humana, con ellos se construye tanto nuestro presente como el futuro. De nosotros depende que el mundo cambie para bien o siga en al “valle de lágrimas” que muchos quieren construir. El Halloween no es más que la festividad de la oscuridad, la muerte, el desconcierto. Sangre, calaveras, vestidos de brujas y calabazas nos recuerdan aquello que nadie quisiera vivir. Nos traen terror y desaliento al alma, nos cierran el corazón, nos impulsan al consumismo. Cualquier persona que quisiera vivir en un mundo mejor dejaría de celebrar el Halloween para festejar el “Holywins”.

2. Fiesta de Luz, no fiesta de oscuridad.

Fiesta de luz, fiesta de claridad, fiesta donde todo se ve como realmente es. La fiesta que conmemora el triunfo de la luz sobre la oscuridad, que resalta entre brillos y haces luminosos. Gracias a la luz vemos los colores, los distinguimos y nos maravillamos con ellos. Es mucho mejor celebrar la luz que la oscuridad. En la oscuridad no vemos nada, es más, hasta nos da miedo entrar a ella. En la luz somos visibles, estamos seguros y podemos mirarnos cara a cara con nuestro prójimo. ¡Yo prefiero la luz a la oscuridad!

3. Santidad, no muerte.

Claro. Para nosotros los católicos la palabra “santidad” expresa mucho. Santidad es vivir de acuerdo al Evangelio en semejanza con Cristo y en unión con el Espíritu Santo para llegar al Padre. Santidad es una lucha continua en la que las fuerzas del mal no tienen la última palabra. Santidad es vivir en el amor, en la paz, en la concordia, en la unión de corazones. Todo esto es contrario a muerte, donde no hay más que hacer. Nadie puede amar en la muerte, nadie puede superarse, nadie puede luchar, ya todo está perdido, ya no hay oportunidades. En cambio, si hay vida hay otra oportunidad. Una oportunidad diaria de amar y crecer en santidad. ¡Es que está claro! Es mejor la santidad a la muerte, ¿no?

Yo creo que la idea central está clara. Celebremos el Holywins y dejemos el Halloween para quienes no tienen esperanza. Nosotros celebramos la vida, festejamos la luz, nos alegramos con la Santidad.

Y tú, ¿qué dices? ¿Celebras con nosotros el “Holywins”?