¿Religiosos católicos en un templo mormón?


Así es, fuimos a conocer el nuevo templo mormón de Roma 

Hace una semana me avisaron por correo que iríamos a conocer el Templo de la Iglesia de los santos de los últimos días, grupo mejor conocido como “mormones”. Esta era la oportunidad de conocer en primera mano una religión que lleva poco menos de 200 años reuniendo adherentes por todo el mundo. Iríamos en el contexto del estudio de la religiones que se hace en Fenomenología de la Religión. Salimos de casa el sábado 16 de febrero de 2019, último día en que se podía entrar al Templo (ya que hay otros edificios abiertos al público durante el año).

Apenas llegar nos impactó lo grande que era el complejo. De lejos parecía una Universidad o algo por el estilo. En el centro estaba el ansiado Templo. Lo circundaba una serie de edificios: capilla, biblioteca genealógica, salón de visitantes y dormitorios para los voluntarios que llegaban de todas partes del mundo. 


Todos los que allí trabajaban eran mormones, desde el señor que ayudaba a organizar los coches en el estacionamiento, hasta el que se encargaba de limpiar los baños, con ambos pude hablar. Allí todos tenían un lugar asignado, estaba perfectamente organizado, al menos era lo que se veía desde fuera. 

Nos llevaron a un pequeño salón donde cabían máximo 50 personas sentadas. En total éramos cerca de 35 hermanos, allí habrían unas 20 personas más que esperaban ansiosos el tour por el lugar. Dos chicas de Estados Unidos eran las encargadas de darnos la bienvenida e introducirnos a la visita, luego pusieron un video de 10 minutos con testimonios muy emotivos de familias mormonas. Nos dividieron en dos grupos: religiosos por un lado y el resto por el otro. 

Comienza la visita guiada

Un señor muy amable, ex católico y convertido posteriormente a la fe mormona, era el encargado de darnos el recorrido completo. Detrás de nuestro grupo iba una señora que, según dijo el guía, le ayudaría a avanzar para respetar el tiempo debido. Entonces teníamos un guía delante de nosotros y otro detrás. El señor comenzó a hacer muchos paralelismos de la fe católica con la fe mormona, por ejemplo, decía que ellos se reunían en la capilla para celebrar algo así como la “misa”, que repartían un pedazo de pan similar a la “Eucaristía” y en lugar de beber vino, bebían agua en símbolo de vino. Los mormones no pueden beber alcohol o café, consumir drogas o hacerse tatuajes, ya que el cuerpo es templo del Espíritu Santo y se debe respetar. Ok. Hasta casi todo bien, salvo los paralelismos que nada tenían que ver entre una fe y otra. 

Luego nos llevaron a visitar el Templo. En una semana este lugar será inaugurado por el presidente del templo, su consejo y algunas “autoridades” invitadas. Desde ese momento quedará estrictamente reservado a los miembros mormones que sean encontrados dignos de pisar la “casa de Dios”. Esta dignidad consta en un documento oficial que dura 2 años donde se acredita que la persona está arrepentida de sus pecados, lleva una vida digna y correcta moralmente hablando y está comprometida con su fe. El documento es firmado primeramente por el interesado, luego lo firma el presidente del Templo y al final el encargado de la zona. 

En el Templo

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Antes de entrar tuvimos que ponernos unas bolsas de plástico en los zapatos para no ensuciar las alfombras. El ingreso es pequeño y tiene una recepción donde se verifica el documento de dignidad. Todo está decorado con lo “mejor que tenían a disposición”: mármol de la ciudad de Carrara (Italia), madera de árbol importada de África y vitrales con un colorido azul-púrpura muy sobrio que permitía iluminar el lugar. Arriba de nosotros se veía caer una fina lámpara de cientos de cristales finamente moldeados (o tallados) que daban al entorno un aire muy lujoso. Son tres pisos dentro del Templo. 

Maqueta con detalle de los 3 pisos del templo // H. Edgar Henríquez, LC 

Primer piso 

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Luego de la recepción está la sala donde se hacen las ordinanze como se dice en italiano, que son los oficios “sacramentales” (digamos). Esta sala está presidida por una gran fuente bautismal como una piscina, cuya base son 12 novillos que representan las 12 tribus de Israel como dice el Antiguo Testamento. Aquí se bautiza a todos los parientes difuntos que no se bautizaron en la Iglesia de los Mormones, es decir, un hombre puede ser bautizado en nombre de su padre, de su sobrino, de su abuelo, etc. Osea que pueden bautizar a sus parientes muertos y ellos podrán aceptarlo o no (en la otra vida) para constituir una única familia cuando todos se reencuentren en el Cielo. Los bautismos de difuntos son muchísimos, he ahí la importancia de conocer la propia genealogía. Y al final del piso se encuentra la otra recepción y la puerta de ingreso. Dos puertas de ingreso, una en cada lado del Templo. 

A los costados hay una serie de salones pequeños, por ejemplo: Salón de Consejos, Salón de Confirmaciones, Salón de Preparación, etc. Cada uno de ellos con una finalidad propia. Cabe destacar que toda la decoración es de lo mejor que pudieron encontrar, lo más lujoso para Dios. Pero las flores eran todas de plástico, incluso los arbustos que decoraban las esquinas. Además, algo que me causó particular interés, es que encima de cada escritorio había una caja dorada con pañuelos desechables. 

Segundo piso 

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Las escaleras son semicirculares y muy altas. Ellas permiten ver la lámpara de cristales que pende bajo el techo de unos 3.5 metros de largo. Lo primero que se ve es una capilla, una muy diversa a la que vimos anteriormente. Ésta tenía cerca de la ventana un órgano donde una señora tocaba melodías muy agradables, luego había un ambón (para discursos) y una serie de bancas para más o menos 35 personas. Todas las paredes tenían pinturas sobre la vida de Jesús o sobre John Smith que venía muy bien con la decoración. 

Salón de la esposa | 2019 by Intellectual Reserve, Inc. All Rights Reserved. 
Luego nos llevaron al Salón de la Esposa, aquí vienen las mujeres antes de casarse. Tiene dos grandes espejos, sillas finamente retocadas y hechas a mano, un tapiz con el símbolo de eternidad que está en todas partes y la decoración propia hecha en madera. Hay un lugar específico para cambiarse de ropa. Cabe destacar que ellos dentro del Templo se visten enteramente de blanco, desde la ropa interior hasta los zapatos, como signo de abandono del mundo y respeto por lo sagrado. Hay cuartos diseñados para cambiarse y vestidos blancos para todos, aunque muchos traen de su casa sus propias vestimentas. 

En este segundo piso hay 4 salones grandes: la capilla y 3 salas de oración. En estas últimas se va aumentando la intensidad de la luz a medida que se avanza hacia la siguiente sala. Al costado, igual que en el primer piso, se encuentran los salones como aquel de la esposa que ya detallé. 

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El primer salón tiene alrededor de 45 sillas y está pintado a mano con detalles de lugares típicos de Italia: costa amalfitana, los valles del centro y el mar de Sicilia. Frente a los asientos hay un reclinatorio de color azul opaco donde se hace la aceptación del compromiso mormón de cumplir los mandamientos, vivir virtuosamente y ser fiel a su mujer o esposo, a la familia en general. El segundo salón es un poco más luminoso, éste tiene otro reclinatorio pero de color blanco. En frente hay una gran cortina que cubre el lugar más sagrado que tienen. 

El tercer y último salón es el lugar más sagrado que hay en el Templo, le llaman Salón Celeste, allí está la presencia de Dios. Es un lugar de reflexión. A mi juicio es un salón como todos los demás de la casa. Tiene varios sofás en los costados, sillas hechas a mano, mesas en todas las paredes con espejos y flores (plásticas) que adornan el lugar. Arriba hay otra lámpara que, calculo, está hecha no con cientos sino con miles de pequeños cristales que distribuyen luz a todo el lugar. 

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Aquí hay más luz porque están las ventanas que dan al exterior, todas ellas con vitrales finamente decorados. Este es el lugar más sagrado del Templo. Para nosotros los católicos, el lugar más sagrado está presidido por el mismo Dios que se hizo carne y sangre, es decir, por la Eucaristía. Para ellos lo más sagrado está representado por la luz, la luminosidad de una deidad suprema que es pureza total. Allí debíamos estar en el silencio de la oración al menos por 3 minutos. Yo decía: 

“Señor, no sé si estás aquí, pero sé que estás conmigo. Aquí, en este Templo, renuevo mi fe en tí, aquella fe que conocí a través de la Iglesia Católica. Te pido que nos ayudes a dialogar entre diferentes religiones y poder establecer puentes que nos ayuden a vivir más fraternalmente. Te pido por todos los que están a mi alrededor. Creo en tí, Señor”. 


Tercer piso 

Luego subimos otra escalera, ésta era más estrecha y pequeña cuyo barandal de bronce brillaba desde lejos. Todo muy bien detallado y muy bonito al ojo humano. En este piso había dos salones como de reunión de consejo, según yo y un salón grande que era el más especial de todo aquel piso. En este salón cabían alrededor de 40 personas sentadas. Las sillas estaban simétricamente distribuidas, 20 al lado derecho y 20 al lado izquierdo. Cerca de la ventana había un escritorio y 3 sillas: una para el que presidía la ceremonia y 2 para testigos. En frente a los ministros había un sillón para 3 personas y 2 sillas a cada lado, para los familiares cercanos. ¿Por qué esta distribución? Porque en medio debía arrodillarse la pareja que deseaba contraer un matrimonio para toda la eternidad. Sí, para toda la eternidad. Los mormones creen que la familia está constituida en la tierra pero que luego de la muerte se reconocen en el cielo como familia y están juntos por siempre. Por eso la importancia de vivir bien en la tierra y ser fieles a todos sus compromisos, porque en la eternidad será así. El matrimonio para la eternidad es el compromiso que se hace, aparte del matrimonio normal, para unirse por la eternidad como pareja; y si tienen hijos éstos deben arrodillarse a los costados del reclinatorio en signo de alianza. Detrás de las sillas y frente a casa esposo hay un gran espejo, uno a cada lado, que frente a frente dejan ver una imagen al infinito, esto representa el matrimonio eterno. 

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Hasta aquí el recorrido por el templo. Al salir nos quitamos las bolsas de plástico que cubrían nuestros zapatos y fuimos al edificio donde reciben a los visitantes. 


En el patio central 

El patio central conecta, a través de un cauce artificial de agua, el Templo y el salón de invitados. Éste último está presidido por una estatua de Jesús gigante que mira hacia el Templo. En este patio central nos quedamos un rato a conversar con nuestro guía, pero debido a otras ocupaciones debía abandonarnos. Nos presentó al presidente del Templo que se quedaría con nosotros y respondería nuestras preguntas. Hicimos varias, siempre con respeto, sobre todo a lo respecta a la fracción del pan, al bautismo de los difuntos y a su misión evangelizadora en el mundo. 

Una señora me pregunta… 

Pasaba mucha gente alrededor. Habían grupos de todas partes que llegaban para ver el Templo y el complejo en general. Una señora se me acercó un poco preocupada y me dice:

“Disculpe, ¿usted es un sacerdote de la Iglesia Católica?

Yo le respondí:

“Sacerdote todavía no, pero sí, somos religiosos de la Iglesia Católica. Estamos aquí para conocer el Templo y saber un poco más de esta religión como parte de nuestros estudios de filosofía”.

La señora me responde:

“Gracias, padre. Yo soy católica y ellos también (señalando a sus acompañantes), vinimos a visitar este lugar pero tenemos muy clara nuestra fe”.

Interesante diálogo que me llevó a esbozar una sonrisa y a agradecer a Dios por aquel momento. 

Luego de esto, el presidente del Templo nos llevó a la sala donde acogen a los visitantes. Allí seguimos con algunas preguntas que nos iba respondiendo muy amablemente. 

Source: H. Edgar Henríquez, LC

Salón de los visitantes 

Este salón tienes una gran estatua de Jesús y de los 12 apóstoles. Son esculturas hechas a mano sobre un boceto cortado digitalmente. El modelo se basa en imágenes tridimensionales del original que está en algún país de Europa que no recuerdo. El presidente del Templo pidió permiso a este país para digitalizar la escultura de tal forma que fuera más fácil reproducirla en Italia. 


Imagen de Jesús (Izquierda) | Estatuas de los apóstoles (Derecha) 

Luego, a cada lado, había un salón especial. A la izquierda había una maqueta del Templo que mostraba muy bien su organización por dentro. Al lado se extendía una habitación donde se podía tomar una fotografía de recuerdo y enviarla directamente al email, eso fue lo que hicimos con el H. Peter que me acompañaba. Arriba de esta habitación, en el segundo piso, había un lugar donde se presentaba el Libro del Mormón y se les enseñaba a los niños, un lugar muy pequeño eso sí. 

Seguimos caminando por el segundo piso y llegamos al otro lado, a una habitación muy pequeña que tenía un gran limonero (de plástico) con muchos limones (de plástico también). En las paredes habían frases sobre la fe mormona. 

Source: H. Edgar Henríquez, LC 

Source: H. Edgar Henríquez, LC 

En fin. Luego bajamos y nos encontramos con una habitación que representaba una casa típica italiana con su comedor, su salón de estar. Todo esto era reflejo de la importancia que la familia tiene para los mormones. Vi un gran vitral que representaba la vida de Jesús, muy grande y luminoso.

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Luego, al avanzar sobre el primer piso nos encontramos con una señora que tocaba el piano. Allí estuve hablando un largo rato con dos señoras que eran originarias de Perú, habían llegado muy pequeñas a Italia con sus mamás y se quedaron aquí. Estaban muy felices de vernos. Agradecían mucho que nos abriéramos a conocer otras religiones e intercambiáramos visiones del mundo sin prejuicios, sin cerrar puertas, sino con un corazón que nos une en el amor de Cristo. Interesante perspectiva, yo estaba contento de sentirme acogido en aquel lugar. La verdad es que nos trataron muy bien todos, en cada esquina había un mormón/a saludándonos a cada rato. 

Nos fuimos de allí muy agradecidos por la hospitalidad y por la acogida que nos dieron. Ambos, ellos y nosotros, sabíamos que éramos de religiones diversas y siempre fuimos conscientes de ello, pero la apertura de su casa a nosotros fue algo que rompió mis esquemas. Yo pensaba que el mundo mormón era muy difícil de conocer, que sólo era para pocos, pues no es así según vi. Esta experiencia nos ayuda a saber de primera mano cómo son los demás para evitar dejarnos guiar por prejuicios sociales. 

No puedo decir que somos hermanos completamente, porque la fe en Dios que profesan es muy diferente a la nuestra. Dista de ser el ecumenismo tradicional entre creencias cristianas como lo hay con anglicanos, luteranos o protestantes. Los mormones conforman una religión que cree en tres dioses diversos el uno del otro, pero que trabajan a la par. Esta distinción es clave para definir el cristianismo, ya que la fe cristiana cree en un solo Dios con tres personas diversas, es decir, en la Santísima Trinidad. 

Imagen oficial de la visita. Grupo de religiosos católicos junto al Presidente del Templo y su esposa.

En fin, una muy buena experiencia que espero se repita con otras religiones. 

Creo que conocer otras realidades nos ayuda a abrir nuestro horizonte y a ser capaces de acoger a quien es diverso con un corazón lleno de amor de Dios. 

Tenemos que agradecer a nuestro profesor y sacerdote P. Sameer Advani, L.C. que promovió la actividad y a mis hermanos de comunidad que aceptaron la invitación. 

Aquí les comparto un video que resume la experiencia dentro del Templo mormón de Roma: