¿Y por qué no?



Hay videos que marcan tu vida y dejan huella en ti. Cómo olvidar aquel día en que CNN transmitía a todo el mundo la caída de las Torres Gemelas en Estados Unidos; o para los más grandes, el día que cayó el muro de Berlín; o yendo más atrás, el 27 de julio de 1969 cuando el hombre pisó la luna por primera vez. Esta secuencia de imágenes que hoy llamamos videos han dejado huella en nuestro corazón y muchos se mantienen intactos en nuestros recuerdos.

Hay uno en particular del que quisiera hablarles hoy. Precisamente hace 10 años se subió a una cuenta de YouTube quedando como testigo de este hecho. Se trata del video ¿Y por qué no? realizado por el apostolado WhyNotPriest.org. Para muchos sería un video normal de seminaristas que sonríen en la cámara, para mí sería el inicio de una vocación que con los años abrazaría fuertemente.

Corría el 2010. Me encontraba en el dilema de qué es lo que Dios quiere de mí, la misma pregunta que se hizo San Francisco de Asís siglos atrás. Allí estaba, en medio de los estudios… busqué en internet y encontré este video. Al verlo me pareció muy atractivo por varias cosas: son seminaristas jóvenes (yo pensaba que la mayoría de los sacerdotes o candidatos al sacerdocio eran mayores); sus rostros transmitían alegría, pero una alegría sincera de esas que pocas veces se encuentran en los videos de la red; los argumentos eran los mismos que resonaban en mi corazón (darlo todo, cambiar el mundo, por amor a Dios, porque quiero responder a su llamada, etc.); y por último, me dejaron una pregunta: ¿y por qué no?.

¿Y por qué no?

Con el tiempo callé estas voces interiores que me invitaban a dejarlo todo. Primero termino el colegio y luego me la pienso. Al cabo de un año de nuevo me topé con este video. Ahora sí que estaba en discernimiento vocacional más fuerte. Aquel año ingresé a estudiar Periodismo a la Universidad de la Frontera en Chile, pero a los meses después dejé los estudios insatisfecho con lo que estaba haciendo. Quería algo más ¿Y por qué no?, esa frase resonaba en mi corazón.

A las semanas siguientes me encontré, por diosidencia, a unos chicos mexicanos que llegaron a la ciudad para estudiar en un programa de intercambio universitario. ¿Casualidad? Resulta que me hice muy amigos de ellos y con el tiempo comenzamos a asistir a Encuentros con Cristo, éramos 4 nada más, pero seguimos fieles a nuestra amistad. Allí iba yo, a cada cosa que me invitaban impactado por su testimonio de apostolado y vida espiritual. Al cabo de unas semanas y, luego de ir de peregrinación al Convento donde está el cuerpo de Santa Teresa de los Andes (Chile), decidí preguntarles qué carisma eran y si podía ser parte de ello, eran del Regnum Christi. Así fue como conocí a mi familia actual. A las semanas escribí a un sacerdote en Santiago para hablar con él sobre mi inquietud vocacional, a los 7 meses ya estaba en México en la primera etapa fuerte de discernimiento vocacional que es el Candidatado para ser Legionario de Cristo.

Diosidencias

Ahí descubrí que el video ¿Y por qué no? del apostolado WhyNotPriest.org pertenecía a los hermanos de Roma de la Legión de Cristo, la misma familia a la que llegaría yo después de unos años. Diosidencias de nuevo. ¿Cómo iba a saber yo que esos jóvenes del video, que tanto me motivaron a responder a Dios, eran legionarios? No podría haber sido si Dios no lo hubiese puesto en mi camino. He conocido a muchos otros jóvenes que se han hecho la misma pregunta gracias a este video.

No será el video más visto de la historia, puede haberse producido rápido (no sé), tal vez muchos estuvieron en contra de ello (quizás), pero estoy seguro que Dios se vale de sus instrumentos para acercar a sus hijos a la vocación de vida en la que serán felices. Al cabo de unos años sigo uniendo cabos sueltos y me sigo maravillando de lo que Dios hace en nosotros. Es impresionante como todo está relacionado, cómo se puede leer nuestra historia de vida casi escrita en formato narrativo.

Agradezco a mis hermanos, ahora que soy Legionario, de este apostolado WhyNotPriest.org por hacer lo que hacen y les animo a seguir compartiendo con el mundo la alegría de seguir a Cristo en la vida religiosa y sacerdotal. Gracias a Dios por poner a los legionarios en mi camino y ayudarme a descubrir el camino de felicidad que tenía preparado para mí.

Termino con la misma pregunta con la que comenzó todo: ¿Y por qué no?


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Publicado originalmente en El Blog de la Fe