Cuando la libertad viste hábito religioso


Debo confesar con toda sinceridad que la invitación que se me hizo el martes 10 de octubre fue de gran ayuda tanto vocacional como personalmente. No esperaba asistir a la premier de ninguna película hasta que se me cruzó «Red de Libertad». Llegamos al teatro “Farnese”, en pleno Campo dei Fiori en Roma, a eso de las 5.30pm. La función comenzaba a las 6.00pm, así que tuvimos tiempo para ver cómo desfilaban decenas de religiosos y sacerdotes por entre las cámaras que allí habían. Entre ellos estaba Pablo Moreno, hasta ese momento desconocido por nosotros, director de la película. Yo lo vi y me dije: “¿Dónde lo he visto?”. En eso me di cuenta que en la película de los Mártires de Barbastro aparecía en unas escenas e hice la conexión. Entramos al teatro, nos acomodamos, se prendieron las luces y micrófonos y se dio inicio a la presentación.

Allí habían 5 personas: la protagonista a la izquierda, luego un sacerdote que traducía al italiano, después el director y al extremo de la derecha una religiosa de las Hermanas de la Caridad. Nos explicaron cómo había nacido la idea de hacer una película, las motivaciones, sentimientos que se tuvieron, algunas dificultades, etc. Grande fue mi sorpresa al enterarme que en aquella “fortuita” invitación se escondía la Providencia Divina dispuesta a sorprenderme.

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La historia se ambienta en la Francia de la 2da Guerra Mundial. Para ser precisos en la ciudad de Metz al este de París casi en frontera con Luxemburgo. Allí hay un convento de Hermanas de la Caridad, congregación fundada por San Vicente de Paúl y Santa Luisa de Marillac, que además atiende un hospital en la zona. Poco a poco comienzan a llegar los desplazados de otras ciudades y países colindantes para sobrevivir a la devastación que los nazis están dejando con su expansión.

La hermana Helena Studler decide hacer algo más por aquellas personas y comienza a conseguir alimentos y vestidos para ir ayuda de los refugiados de la guerra. Apenas llegados los nazis a la ciudad de Metz, la hermana solicita la autorización de ellos para poder asistir a las personas que están en los campos de concentración. Allí acude con dos colaboradores vistiendo insignias de la Cruz Roja. Poco a poco se van dando cuenta de la realidad, además de tener franceses traían prisioneros de otros lugares del mundo que sufrían y morían por no tener alimento ni medicinas, la hermana Studler no puede quedarse con los brazos. En ese momento comienza una cadena de favores la cual consiste en enviar mensajes de los prisioneros a sus familias y viceversa. No es suficiente y al cabo de un tiempo se ven en la necesidad de sacar a algunos prisioneros del campo de concentración y para ello se valen de viejos barriles de carga. Uno, dos, tres, cincuenta, cien… más de 2000 prisioneros fueron liberados por gracias a la iniciativa y organización de la hermana Studler.


Sin duda que esta historia es digna de contar. La hermana Helen Studler, poco antes de morir, recibió la Cruz de Caballero de la Legión de Honor y la Cruz de guerra con palmas, honor otorgado por la máxima heroicidad en Francia. Ahora es el turno de la sociedad el reconocer las buenas obras, caridad para nosotros los cristianos, y darnos cuenta de que sí existe el bien entre nosotros. Todo el mal que se comunica en las redes sociales y la TV no es más que una sombra de las acciones humanas, ya que el bien que se hace dobla en cantidad al mal que se percibe. Helen Studler pasará a la historia como una mujer valiente, religiosa de las Hermanas de la Caridad, aquella que llevaría hasta las últimas consecuencias la vocación recibida del mismo Dios.

Debo agradecer a todas las personas que hicieron posible esta obra cinematográfica, a Pablo Moreno por dirigir este trabajo y aceptar la invitación de las Hermanas de la Caridad para hacer una película sobre su carisma. Sin duda que «Red de Libertad» expresa el carisma vicenciano no en palabras, sino en obras. Hagamos de esta Red de Libertad una «Red de Caridad» en el día a día, de manera que podamos ayudarnos mutuamente y construyamos un mundo cada día mejor.

¡Gracias por esta gran experiencia!

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Más informacióm sobre Helen Studler aquí.